Recorta un copo de nieve sencillo de papel doblado
Empieza con dos dobleces y unos cortes poco profundos. Abre despacio el papel para ver el dibujo repetido antes de hacer otro.

No necesitas una plantilla ni llenar toda la ventana para probar un copo de nieve de papel. Empieza con un cuadrado de papel común y delgado. Dos dobleces forman cuatro capas que un adulto puede recortar juntas. El resultado es una decoración de papel; no tiene que parecerse a un copo concreto que haya afuera.
Encuentra la esquina donde se juntan los dobleces
Dobla el cuadrado por la mitad para formar un rectángulo. Dobla ese rectángulo por la mitad para obtener un cuadrado más pequeño. Marca cada pliegue sobre la mesa. Localiza la esquina donde se juntan los dos bordes doblados. Consérvala entera para que el centro de la decoración siga unido al abrirla.
Un adulto puede doblar mientras el niño señala los bordes plegados y los abiertos. Si cuesta distinguirlos, abre y vuelve a doblar una vez antes de cortar. Usa papel cuyas cuatro capas se puedan cortar sin esfuerzo; una tarjeta gruesa no es una buena primera opción.
Haz solo unos cortes poco profundos
Recorta una pequeña muesca triangular en un borde, lejos de la esquina donde se juntan los pliegues. Haz una segunda muesca poco profunda en otro borde. Deja tramos anchos de papel entre ambas. Puedes recortar la esquina exterior abierta para suavizar el contorno, pero no cortes de lado a lado el cuadrado doblado ni quites la esquina central protegida.
Dos muescas bastan para la primera sorpresa. El adulto se encarga del corte cuando haga falta; el niño puede elegir qué borde recibirá la siguiente muesca. Retira los recortes antes de abrir el papel para que no parezcan piezas faltantes que haya que volver a colocar.
Abre una capa a la vez
Deja las tijeras. Abre el último doblez y después el primero, separando con cuidado las capas que se hayan enganchado. Coloca el resultado plano y señala dónde aparece el mismo corte más de una vez. Si se rompió una parte, el resto puede usarse como pequeña decoración o pegarse sobre una hoja de otro color.
Ponlo delante de un fondo liso para ver las aberturas. Para exhibirlo, fíjalo en una hoja más grande o deja que un adulto elija una sujeción removible adecuada. Puedes terminar con un copo. En el segundo intento cambia solo una muesca y compara el resultado; no hace falta complicar el diseño cada vez.
Cuadrado doblado dos veces: La esquina donde se juntan los pliegues queda entera: Dos muescas pequeñas con espacio entre ellas: Abrimos una capa a la vez: La abertura repetida que vimos:


