Dibuja el tiempo que ves por la ventana en Navidad
Elige un detalle real del exterior y dibuja lo que hay arriba y abajo. Añade una decoración navideña en el borde del papel, separada de la vista.

Elijan una vista que puedan ver
Un dibujo navideño puede empezar con el tiempo que hace al otro lado de su propia ventana. El niño elige un detalle fijo y añade el cielo de arriba y el suelo de abajo. El dibujo recoge esa vista de hoy; no hace falta convertirla en una tarjeta de Navidad con nieve.
Lleven papel y lápices de colores a un lugar cómodo junto a una ventana cerrada. Elijan un árbol visible, un poste de la cerca o la esquina de un edificio. Debe ser algo que ambos puedan identificar sin asomarse ni cambiar de habitación. Basta con una vista pequeña y conocida.
Miren arriba y abajo del detalle
Pidan al niño que señale lo elegido y observe algo que haya encima: cielo claro, una nube o ramas sin hojas. Dibujen primero el detalle y después lo que ven arriba. Puede elegir un color mirando de nuevo por la ventana, en lugar de imaginar cómo debería ser el cielo.
Ahora miren debajo. ¿El suelo está seco, mojado, cubierto de nieve o parcialmente oculto? Incluyan lo que puedan ver. Un charco muestra agua en el suelo; dibujen lluvia cayendo solo si la ven caer. Si la vista es difícil de dibujar, una mancha de color o unas líneas sencillas pueden representar el detalle observado.
Dejen la decoración inventada en el borde
Cuando terminen la vista, el niño puede añadir una estrella en el borde o un pequeño regalo dibujado en una esquina. Pregunten qué partes vienen de la ventana y cuáles añadió por Navidad. Ninguna tiene que ser perfecta, pero separarlas le permite explicar lo que observó.
Si prefiere una escena imaginaria con nieve, ofrezcan una segunda hoja. Ahí puede inventar el tiempo que quiera. El primer dibujo conserva la vista real y su propia fecha. No hace falta corregir la escena imaginada ni convertir los dos dibujos en una competencia.
Dejen que describa una observación
Pueden proponer una frase breve: «Vi el charco debajo del árbol». El niño puede elegir otro detalle, dictar sus propias palabras o simplemente señalarlo. Añadan la fecha si quieren recordar cuándo hicieron el dibujo. No necesitan escribir nombres ni una dirección.
Pueden guardarlo o mirar de nuevo otro día, si le interesa. Un dibujo posterior quizá muestre un cambio, pero el de hoy no predice el tiempo de mañana. Una observación completa basta; no tienen que empezar un registro diario del tiempo.
HOY, AL OTRO LADO DE LA VENTANA Detalle inicial: ______ Lo que veo arriba: ______ Lo que veo abajo: ______ Decoración navideña que añadí: ______ Fecha, si queremos guardarlo: ______


