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Manualidades navideñas

Construyan un pueblo navideño de papel que se guarda plano

Tres tarjetas dobladas pueden formar una calle. Dibujen los edificios, colóquenlos juntos y vuelvan a doblarlos para guardarlos.

Un niño y una persona adulta colocan tres tarjetas dobladas con dibujos de casas junto a un camino de papel.

Un pueblo en miniatura no necesita empezar con una plantilla complicada. Doblen tres hojas para hacer tarjetas que se sostengan y dibujen un edificio en la parte delantera de cada una. Las casas son dibujos sobre papel doblado, no maquetas cerradas. Así pueden cambiar la escena y guardarla sin ocupar mucho espacio.

Primero una tarjeta que se sostenga

Usen papel o cartulina que ya tengan. Doblen una hoja por la mitad, junten los bordes opuestos y marquen el pliegue. Ábranla un poco y pónganla en la mesa con el pliegue arriba, como una pequeña tienda de campaña. Ajusten la abertura hasta que se sostenga. Si el papel delgado se desliza, prueben una hoja más pequeña o cartulina más firme.

Extiéndanla de nuevo e identifiquen la cara que mirará hacia la calle. Dibujen allí una puerta grande, dos ventanas y el contorno de un techo. El techo puede quedar dentro del rectángulo: no necesitan recortar una punta ni abrir ventanas de verdad. Vuelvan a colocar la tarjeta para comprobar que el dibujo no esté de cabeza.

Agreguen solo dos edificios más

Denle una función distinta a cada uno: una casa, un lugar para reunirse y otro para recoger un paquete imaginario. El niño puede inventar nombres sin tener que escribirlos. Los edificios pueden ser de tamaños diferentes si cada tarjeta se sostiene por sí sola.

En una hoja más grande, dibujen un camino con espacio para las tres tarjetas a los lados. Prueben las posiciones antes de añadir jardines o senderos. Dejen los edificios sueltos para poder moverlos. Esta versión se termina sin pegamento.

Una pequeña historia para la calle

Esta es una escena ficticia que proponemos: una invitación viaja desde la casa de un extremo hasta el lugar de reunión del otro. Muevan una invitación grande de papel por el camino y deténganse en cada edificio. Pregunten a quien lo dibujó qué pasa allí. La calle ofrece el escenario; no necesita un guion largo ni una función completa.

Si una tarjeta se cae, ajusten el pliegue o déjenla acostada mientras continúa la historia. No hace falta llenar toda la hoja de edificios. Tres lugares ya permiten salir, visitar y regresar.

Comprueben cómo guardarlo

Levanten las tarjetas y cierren cada pliegue. Guárdenlas dentro de la hoja del camino, doblada alrededor de ellas, o pongan todo en una carpeta. Antes de añadir adornos permanentes, comprueben que siga cabiendo. La próxima vez pueden colocar las mismas tarjetas junto a otro camino y decidir qué cambió en el pueblo.

Edificio 1:
Edificio 2:
Edificio 3:
Dónde empieza el camino:
Algo que sucede en la calle:
Dónde guardaremos las tarjetas: