Cuenta una historia navideña con tres sonidos de casa
Una persona narra, otras hacen tres sonidos suaves y todos siguen un cuento breve. Acuerden cuándo suena cada cosa antes de empezar.

El cuento dice que una invitación viaja por la habitación. Alguien hace crujir un papel, otra persona da dos golpecitos y quien narra abre una puerta imaginaria. Con esas acciones pueden preparar una pequeña función navideña sin grabaciones, aplicaciones ni una colección de efectos. Empiecen con sonidos que puedan hacer cómodamente en la habitación.
Elijan tres sonidos fáciles de detener
Prueben mover suavemente una hoja grande, pasar la mano sobre una bufanda doblada y dar dos golpecitos en una mesa de madera. Escuchen cada sonido antes de elegirlo. Háganlos bajitos; si uno resulta desagradable, sustitúyanlo por una palabra como «toc, toc» o elimínenlo. Eviten los ruidos repentinos junto a los oídos de otras personas.
Asignen una acción a cada participante que quiera un papel. Una sola persona también puede hacer las tres. Quien narra tiene la hoja de instrucciones y señala cuándo empezar; nadie necesita leer ni memorizar un parlamento largo. Quien prefiera escuchar puede ser el público.
Un cuento original en cinco frases
Este es un guion ficticio que proponemos para que lo adapten:
- Un paquetito de papel esperaba junto al árbol de Navidad. Muevan la hoja.
- Un suave viento invernal llevó su invitación por la habitación. Pasen la mano sobre la bufanda.
- La invitación llegó a una casa con una ventana iluminada. Den dos golpecitos.
- La puerta se abrió y los visitantes encontraron un lugar en la mesa. Hagan una pausa en silencio.
- Todos se sentaron y la visita navideña pudo comenzar. Pueden decir «fin» juntos.
Hagan los sonidos entre las frases para que se escuchen las palabras. Lean el cuento una vez mientras cada participante prueba su acción. Si señalar no funciona, acuerden una indicación hablada o hagan una pausa y digan el nombre de la persona.
Ensayen también el final
Después de la última frase, dejen los objetos sobre la mesa. Ese pequeño gesto indica que la función terminó. Pueden hacer una reverencia, preguntar si alguien quiere otro turno o continuar con la noche. No hace falta inventar efectos cada vez más fuertes.
En la segunda lectura, dejen que un niño cambie un detalle: la invitación puede llegar a una cabaña o a una tienda de campaña, o invitar a todos a leer un libro. Conserven las tres señales hasta que sea fácil seguir la nueva versión. Guarden la hoja si quieren repetirlo otro día. La actividad ya está completa sin filmarla ni compartirla.
Quién narra: Sonido del papel: Sonido de la bufanda: Dos golpecitos: Cómo daremos las señales: Nuestro final:


