Un objeto navideño y dos cuentos inventados
Elijan algo cotidiano, denle dos funciones distintas e inventen un final corto para cada cuento. Un guante puede iniciar ambos sin tener toda la trama.

Elijan una cosa cotidiana de la habitación decorada para Navidad y pregunten qué podría ser en un cuento inventado. Un guante, una estrella de papel o una caja pequeña vacía les dan un punto de partida. Cuenten una historia breve y después otra en la que el mismo objeto tenga una función diferente. Pueden conservar las dos sin elegir una ganadora.
Elijan un objeto que pueda quedarse a su lado
Usen algo que el niño reconozca y pueda manejar. Pónganlo sobre la mesa donde todos lo vean. No necesitan quitar un adorno frágil del árbol ni usar una prenda que alguien lleve puesta. Digan juntos qué es el objeto real antes de imaginar.
Decidan su función en el primer cuento. Un guante podría convertirse en el techo de una casita imaginaria. Elijan quién vive allí y una cosa que sucede. Aquí tienen un ejemplo ficticio: «Una viajera pequeña encontró un guante para usarlo como techo. Cuando llegó el viento, sujetó el pulgar alrededor de la puerta e invitó a su vecina a entrar». Pueden cambiar cualquier parte; no es un recuerdo ni una explicación para construir un refugio real.
Un suceso pequeño puede llevar al final
Mantengan el primer cuento lo bastante corto para recordarlo juntos. Si el niño se queda sin ideas, un adulto puede ofrecer una elección: ¿la visita entra o deja una nota? Dejen que el niño decida el final en vez de alargarlo hasta que parezca un libro. Pueden alternar frases o dejar que una persona cuente todo.
Hagan una pausa antes de la segunda versión y nombren la nueva función. Quizá el mismo guante sea ahora un nido en un pueblo navideño imaginario. Un pájaro encuentra una casa roja de lana y la decora con una estrella de papel dibujada. También es un cuento inventado; no propone dejar un guante afuera para animales reales. Cambien el personaje o el suceso además de la función para darle algo propio a esta versión.
Guarden un dibujo de cada idea si quieren
Dibujen dos tarjetas sencillas, una para cada función. Pueden recordarles las historias sin registrar todas las frases. Si el niño quiere títulos o comentarios, escriban las palabras que elija. Mantengan estas tarjetas separadas de las notas sobre recuerdos familiares reales para que la aventura siga siendo claramente ficticia.
Si alguien quiere escuchar, dejen que elija un cuento. Puede preguntar por el otro después; el niño no tiene que presentar los dos. Devuelvan el objeto a su sitio y decidan juntos si guardan o reciclan los dibujos. Otro día, un objeto diferente puede iniciar dos historias nuevas.
Nuestro objeto real: Primera función inventada: Primer personaje y suceso: Primer final: Segunda función inventada y suceso: Dibujos o títulos que queremos guardar:


