«¿Santa existe de verdad?» Cómo responder con sinceridad
Antes de preparar una respuesta, averigua qué descubrió tu hijo y qué quiere saber exactamente.

Haz una pausa antes de responder. «¿Qué te hizo pensar en eso?» puede ayudarte a entender si tu hijo escuchó un comentario de un compañero, vio una bolsa de regalos o quiere saber qué crees tú. Escucha su pregunta y responde con palabras que puedas sostener después.
Responde a la pregunta que de verdad está haciendo
Si el niño quiere seguir jugando, quizá le guste hablar de cómo cuentan la historia de Santa en su familia. Si pregunta directamente «¿Ustedes compran los regalos?», responde de forma directa: «Sí, nosotros te compramos regalos. Santa es parte de la historia de Navidad que contamos». Adapta la frase a quienes realmente dan los regalos en tu casa y al nombre que usan: Santa, Papá Noel u otro.
También puedes decir: «Los regalos y el cariño son reales. Las personas que te quieren piensan en ti al prepararlos». Deja espacio para que se sienta decepcionado, aliviado o curioso. No tiene que gustarle la explicación de inmediato.
Deja espacio para el enojo o la tristeza
Si dice «Me mentiste», reconoce lo que le dolió en vez de volver a explicar la historia: «Entiendo que estés enojado. Quería que la Navidad fuera especial y siento haberte hecho daño. Puedes preguntarme lo que quieras saber». Escucha y responde con sinceridad a las preguntas que vengan después.
Dale tiempo antes de preguntarle qué quiere conservar de la Navidad. Si sus hermanos pequeños siguen disfrutando de la historia, los adultos pueden responder a sus preguntas. El niño mayor no tiene que inventar respuestas ni hacerse responsable de lo que crea otra persona.


