«¿Por qué Santa le trajo más regalos a mi amigo?»
Si tu hijo compara sus regalos con los de un amigo, escucha qué hay detrás de la pregunta antes de hablar de portarse bien.

Un compañero contó que recibió muchos paquetes y tu hijo se quedó pensando en uno que quería. Pregúntale qué escuchó y cómo se sintió. Tal vez no necesita una explicación sobre dinero; tal vez teme que Santa esté descontento con él.
Los regalos no son una calificación
Cada familia decide de forma distinta qué puede y quiere regalar. Algunas personas reciben obsequios de varios parientes. No hace falta describir la situación económica de otra casa ni prometer comprar lo mismo. Sí conviene separar la cantidad de regalos del valor del niño.
«Entiendo que querías ese juguete. En cada casa se preparan regalos diferentes. No recibiste menos porque hiciste algo malo». Déjale tiempo para estar decepcionado. Más tarde pueden pensar juntos en otra ocasión o en una actividad con lo que ya tiene, si de verdad ayuda.
Averigua qué hay detrás de la comparación
Si vuelve la pregunta, hablen en una pausa tranquila. Quizá el juguete importa porque los amigos juegan juntos con él; quizá una conversación en la escuela le dio vergüenza. Pregunta qué quiere que entiendas antes de decidir si hace falta hacer algo.
Puedes explicar su elección en una frase sincera: «Ese regalo estaba fuera de nuestro presupuesto este año». No prometas comprarlo después si no lo planeas. Si quieren volver al deseo, elijan un momento para hablar, sin usarlo para juzgar los regalos que ya recibió.


